Los costes de la conflictividad laboral sin sindicalistas

Fuente: INE, http://www.ine.es/jaxi/menu.do?type=pcaxis&path=/t38/bme2/t22/a063&file=pcaxis

Siguen habiendo huelgas, de media cada mes se pierden unas 100.000 jornadas laborales en España debido a las huelgas (unas 5 por cada 1.000 trabajadores), ahora bien, en 1994 se perdían del orden de 300.000 (unas 25 por cada 1.000 trabajadores). Sin una extensión del sindicalismo y una generalización de las formas racionales de resolver los conflictos laborales, las huelgas estarían provocando 500.000 jornadas perdidas por mes. Es decir 400.000 más de las que ahora provocan. Según los números de la CEOE, trasladándolo a pérdidas económicas, 1200M€ extras de los que pierden ahora por huelgas y conflictos laborales.

Conclusión

Sólo en términos económicos los liberados y delegados sindicales forman parte de un ahorro neto de 1.200 M€ en conflictos laborales que se resuelven por negociación, y de 3.000 M€ por la reducción de accidentes laborales. También su aportación a la rentabilidad económica de la empresa está llena de intangibles, desde la simplificación de los costes de negociación a la posibilidad de interlocución dentro de la empresa y del sector. Más allá, claro del factor de reequilibrar y civilizar las relaciones laborales que favorecen al trabajador.

La verdadera queja de la CEOE es los costes económicos asociados a un sindicalismo que presiona por subidas salariales. El coste de subir el salario de los trabajadores de todos los sectores un 1% es 100 veces más costoso que todos los delegados y liberados sindicales juntos. Ese coste además se acumula año tras año. Las horas perdidas por actividad sindical son muchas menos que por bajas laborales o de maternidad, le extensión de permisos de maternidad en los convenios o conseguir el reconocimiento de una enfermedad laboral provoca 10 veces más jornadas perdidas para el empresario que toda la actividad sindical junta.

En realidad la CEOE no está molesta por la existencia de delegados sindicales, de hecho muchos de sus socios tienen prácticas en la creación de sindicatos amarillos corporativos que expulsen a los sindicatos de clase, los cuales tienen suculentas inversiones por parte de la patronal para que funcionen. Un ejemplo de ellos es FETICO en El Corte Ingles. El problema no son los costes de los sindicalistas sinó los logros sindicales en sí que sí suponen una variación en el reparto del pastel.

Si la CEOE estuviera preocupada de verdad por factores que drenan la capacidad económica de las empresas debería preocuparse por los excesivos salarios que cobran unos directivos que no son los propietarios de las empresas, por sus costes de despido, o por las excesivas pérdidas económicas y de productividad asociadas a los accidentes laborales y las enfermedades profesionales.

Evidentemente, la CEOE parece empecinada en luchar contra el sindicalismo de forma sistemática, en lugar de intentar conseguir mejorar la competitividad de las empresas españolas. Por ello es también momento de plantar cara.

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