Sobre las ayudas al tejido social y la independencia

Algunos medios de comunicación continúan empeñados en una campaña de intoxicación y desinformación en relación con los sindicatos mayoritarios y su financiación, basada en ofrecer datos parciales y fuera de contexto.

Si nos atuviéramos a sus informaciones parecería que el Boletín Oficial del Estado publica exclusivamente ayudas y subvenciones a UGT y CCOO, y nada más lejos de la realidad; el BOE se puede consultar gratuitamente en internet por cualquier ciudadano, y comprobar que son miles las organizaciones de todo tipo (empresariales, culturales, recreativas, deportivas, políticas, educativas, religiosas, etc…) que reciben financiación pública para la realización de proyectos concretos o para su actividad ordinaria.

UGT defiende este apoyo público a la actividad de la sociedad civil organizada, que fortalece el tejido social, y permite el desarrollo de actividades que serían imposibles sin ese apoyo y llevan educación, cultura, solidaridad y también actividad económica y empleo a infinidad de colectivos.

En coherencia con ese planteamiento UGT considera legítimo que las propias empresas editoras de prensa diaria estén inmersas en un proceso de búsqueda de apoyos por parte de las Administraciones Públicas para remontar los años de crisis y de malos resultados económicos.

Es sobradamente conocido que la Asociación de Editores de Prensa Diaria de España lleva meses intentando negociar con el Gobierno un apoyo al sector. Negociaciones que comenzaron con Fernández de la Vega como Vicepresidenta Primera del Gobierno y que ha retomado (e incluso revitalizado) Alfredo Pérez Rubalcaba.

No es que la prensa no tenga apoyo público: el Gobierno español apoya directamente a la prensa española aplicando en su venta el tipo de IVA súper reducido del 4%, el que sólo se aplica a productos de primera necesidad (como alimentos básicos y medicinas), gastó en 2009 (últimos datos conocidos) 95.296.027 euros en campañas de publicidad institucional, de los que la prensa fue la segunda mayor destinataria (la primera fue la televisión), y gastó 140.022.616 euros en campañas de carácter comercial (de empresas y entidades públicas, como Renfe, ICO, Loterías y Apuestas del Estado, etc…)-.

La crisis ha tenido efectos dramáticos entre los trabajadores de la prensa escrita, con la pérdida de miles de empleos y una precarización generalizada de las condiciones laborales en el sector que ha despertado todas las alarmas entre las asociaciones profesionales por sus implicaciones en la calidad e independencia de las informaciones.

Por tanto, UGT considera legítimo que las empresas editoras de periódicos busquen incrementar el apoyo que recibe del Gobierno, pero también deberían realizar un ejercicio de coherencia: ¿Los sindicatos no deben recibir recursos públicos y la prensa sí? ¿El apoyo público (del Estado y los Gobierno autonómicos) no compromete la independencia de la prensa y sí la de los sindicatos?

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